Tuve, y tengo, cicatrices de algunas que un día consiguieron curarse
para no volver a doler nunca más.
para no volver a doler nunca más.
Un laberinto de emociones que temblaba
cada vez que chocaba con una pared al recorrerlo.
cada vez que chocaba con una pared al recorrerlo.
No prometiste quedarte, pero estuviste.
No has prometido volver, pero no te veo acercándote a lo lejos.
Haciéndome temblar de ganas.
O de miedo.