miércoles, 1 de enero de 2014

Un hasta siempre y un recibimiento con los brazos abiertos.

Dicen que el 2013 ha sido un año duro, un año invadido por los problemas económicos, la corrupción política, la crisis económica y sobre todo la crisis social, la crisis de valores. Un año donde la falta de trabajo estaba a la orden del día, donde para muchos llegar a fin de mes era todo un récord, donde los que conseguían tener estudios universitarios eran todos unos privilegiados, donde aprender inglés era requisito mínimo para ser alguien de provecho.

El 2013 ha sido un año duro para muchos, pero otros también lo han sido y nos hemos quejado igual.
Para mí el 2013 ha sido lo mejor que me ha podido pasar, y si por mi fuese, al 2014 le daba una patada en el culo para que no llegase nunca.
Un año lleno de ilusión, que empezó, como siempre, con una nochevieja triunfal. Un año en el que estudiar era lo primordial, un año en el que le conocí a él, un año en el que los 18 entraban en mi vida, un año en el que el verano era y fue lo más grande y esperado, un año en el que decidí hacia donde orientar mi futuro...
A 1 de enero de 2014, con lágrimas en los ojos le doy un aplauso al 2013. Gracias por haberme hecho crecer como persona, por haber conservado en mi vida a las mejores personas y por haber introducido a las nuevas. Gracias 2013 por ser un año lleno de mil y una experiencias dignas de rememorar. Gracias por haberme permitido tenerle a él, al que, aunque muchos piensen que suena utópico, considero el amor de mi vida... Gracias por haberme permitido tenerle cada segundo junto a mi, por poder mirarle y sentirme la más afortunada del planeta por tenerle a mi lado...
Ahora 2014, te pido que no seas cruel, que no me le quites de las manos, porque mira, no se qué sería de mi sin él. Te pido que la distancia sólo sea una forma más de mantenernos cerca por contradictorio que parezca. Te pido que me dejes quererle más de lo que hago y que él pueda hacer lo mismo. Y por último, te pido que la felicidad se quede y el miedo se vaya. 
Un aplauso al 2013 que se va dejando atrás todos esos momentos que forman parte de nosotros mirando al pasado y una bienvenida con un brindis justo después de habernos añusgado con las uvas en familia al 2014, un año que llega lleno de nuevos momentos abarrotados de ganas de quedars con nosotros y formar parte de nuestra historia. 
Dos mil catorce, bienvenido a mi vida.

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