Creí en cada uno de nuestros besos.
En cada una de nuestras miradas.
En cada paso que dimos juntos,
pero creí todavía mas en cada paso que dimos separados.
Creí en todos y cada uno de ellos, creí hasta en el último,
y créeme pero ahora creo que no creo en nada.
No creo en el frío ni en el calor tampoco,
ni el de los demás ni en el mio propio.
No creo en presentes, pasados ni futuros.
No creo en la esperanza, ni en el karma, ni en los sueños.
No creo en utopías. No creo en el amor, ni el desamor.
No creo en la soledad ni en la compañía.
Aposté por nosotros y me quedé en deuda contigo.
Ya sabes, nunca se me dio bien eso del juego, y yo la verdad que afortunada en el amor tampoco he sido, por mucho que diga el dicho.
Sin embargo, fui afortunada cuando te tuve pero eso ahora me queda un poco lejos, y grande también.
Es verdad, que sin creer en algo nunca lograrás alcanzarlo, y por eso lo único que me queda es creer en mi, y creer que tu lo vas a hacer en ti.
Y en mi, también.
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