No quiero, rosas ni cuentos de ensueño.
No los necesito.
Tampoco quiero, ni necesito, todos esos besos sin sentimientos.
Rechazaré también cualquier tipo de desenfreno, sin argumentos.
Dejaré a un lado las palabras bonitas, pero vacías de realidades.
Abandonar, cualquier desordenado pálpito de duda.
Desechar, la arbitrariedad de pensamientos innecesarios.
Sin embrago, quiero, arriesgarme con aquello que pre-siento, pero me da miedo poder joderlo.
Bailo, en cada mirada apasionada que me dedica el viento, o tú.
Creo, que toco el cielo cada vez que logro fabricar una sonrisa sin esfuerzo, que no es lo mismo que reír, que reír no esconde sentimientos.
Muero, en todas las ocasiones en las que dudo si te convengo.
Temo, que la embriaguez de cualquier noche me introduzca al caos de afectos y pasiones.
Y sabemos, que las oportunidades marcan nuestras vidas, incluso las que dejamos pasar.
Pero digo, que tengo decidido dejar de cumplir años, para empezar a cumplir sueños.
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