viernes, 25 de enero de 2013

A mí, que me da por escribir a partir de medianoche.

Joder ¿y ahora cómo explico yo todo esto?
Mucho peor, ¿cómo cojones voy a poder entenderlo?
Cuánto desorden la hostia...

Nunca he sabido mantener,
e incluso no sé ni si me atrevería a decir,
si he alcanzado alguna vez el equilibrio de los latidos.

Creo que lo de enrevesar la vida lleva gustándome desde que dejé de hacer la cama por las mañanas,
para hacerla por las noches.
Como quien dice: la cama hecha, la vida deshecha ¿no?

Eso pasa cuando nos da por pensar.

Lo de la monotonía no va conmigo, quizá por eso prefiera optar por los cambios,
sobretodo repentinos, que dan más adrenalina.

Lo sencillo aburre, eso funciona así.

Quizá por eso, razón-corazón nunca lleguen a entenderse.
Sí, ese que bombea y nos hace funcionar, hace lo que quiere, no nos deja decidir, ni aunque queramos.
Y si nos salimos con la nuestra, tranquilos,
que tarde o temprano nos la devuelve,
colocando cada cosa en su lugar, o quien sabe, quizá todo lo contrario, por eso de tocar las narices más que nada.

Aún así, siempre nos quedará equivocarnos,
y por supuesto seguir provando, porque lo de intentar hace tiempo que quedó un poco de lado.

Sólo sé, que a día de hoy, lo único que toca es esperar,
a ver si decido recoger todo este caos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario