sábado, 23 de noviembre de 2013

Como si fuese de cristal

No lo tires, arréglalo, o guárdalo, algún día te servirá. Si lo tiras lo necesitarás, y lo sabes. Si lo guardas no olvides dónde, algún día lo necesitarás y no saber donde lo has puesto es perderlo, perderlo para siempre, porque entonces ya no lo querrás cuando aparezca.

Úsalo, pero no dependas de ello, tienes que saber vivir sin él. Tienes que acostumbrarte a no echarlo de menos, a no pensar demasiado tiempo en él. A no usarlo muy a menudo, a no querer usarlo siempre después.
Cuando lo uses, cuídalo, puede romperse con facilidad, puede agrietarse, partirse, o incluso desintegrarse. Pensarás que es delicado, lo es, y mucho más de lo que te imaginas. De hecho, puede que un día se rompa y no sepas por qué, entonces ya no habrá vuelta atrás, sólo lamentaciones por no haberlo cuidado un poco más.
Recíbelo siempre que te lo den. Te encontrarás en situaciones en que te de miedo aceptarlo, pero tienes que arriesgarte, sin instrucciones de uso, sin guía de ayuda ni folletos informativos. Aprenderás a manejarlo con el tiempo, y con paciencia. Habrá ocasiones en las que quieras tirarlo y pisarlo, pero ya sabes, no podrás recuperarlo, entonces lo pensarás bien antes de hacerlo.
Temerás que te lo quiten, o que te lo estropeen, otros y no tú, y ahí si que tú no pintas nada, ni puedes hacerlo. Que putada pensarás. Si, pero lo que si que está en tus manos es protegerlo y mantenerlo, si lo haces, este se mantendrá vivo, brillante, feliz.
Y sobre todo, si lo quieres, si quieres a eso que vulgarmente llaman "amor", conseguirás que sea eterno, que dure mucho más, y por difícil que creas conseguirlo, intentarlo no es una opción.

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