De fondo el sonido de un violín, y entre nosotros un tango de miradas lleno de pasión y ganas. Un compás desesperado por tocarnos,
tu mano en mi cintura y las mías en tu pelo, y los labios, a dos centímetros de un beso.
Sabéis de lo que hablo cuando le miras, cuando te da un vuelco el corazón, cuando piensas como sería tu vida si no hubiese empezado nunca a formar parte de ella.
No me pidáis que le quiera para siempre, porque corro el peligro de querer hacerlo. No le pidáis que me espere, tampoco sé si podría volver, y si me lo pedís, corro el peligro de quererlo hacer también.
Pedidme que le quiera, a secas, pero solo hoy, pedidle que me espere, pero solo hoy también, porque se que hoy puedo volver, pero el mañana es otro tema.
Pídeme que te deje sin aliento en cada beso, puedo llegar a ser perfecta en ello, pídeme que me deje la piel en cada minuto a tu lado, porque créeme que soy capaz de hacerlo, pídeme que la única droga que conozca sea la adrenalina que me provocas con solo tocarme, porque soy capaz de no probar ni una más si tu me la das, pídeme que mi único vicio sea tenerte, y te juro, mi amor, que no tendré dependencia por nada que no seas tú.
Pídeme el cielo si quieres, pídeme más, pídeme todo, pídeme nada... pero por favor, no me pidas que te olvide, porque yo de imposibles no entiendo y yo solo pido, que tú a mi tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario