Sírveme una copa, te diría, un domingo a las 6 de la mañana, mientras bailo encima del sofá, y tú, me provocas con la mirada.
-Con mucho hielo, y más ginebra que limón.
Te acercas, muy serio, con la botella de Tanqueray sin ni siquiera estrenar, para decirme: No, cariño, yo si quieres, te emborracho a besos.
Te respondería con la mirada, y seguiría bailando hasta caer rendida, mientras tú, acabas de servir los gintonics.
Me mordería, en ese momento, las ganas de tirar las copas y comerte a besos.
Los domingos por la mañana siempre me parecieron de lo más peculiares.
Mientras tú me observas, yo te pienso, y aguantábamos así las ganas de volar a cada segundo, y con volar, ya sabes a lo que me refiero.
Con la libertad que me provoca sentir tu mirada detrás de mí, yo preparo la segunda copa, y da hasta miedo decirlo, pero no de la noche, sino del día.
¿Quién dijo desayuno con diamantes? A mi contigo me vale, y cuando unos empiezan el día, tu y yo acabamos, borrachos perdidos, de ginebra y pasión.
martes, 19 de febrero de 2013
Un ginebra con pasión, por favor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario