domingo, 24 de febrero de 2013

La velocidad del atardecer.

Que se queje la luna si quiere,
por pasar las noches contigo en vez de dormir.
Que el sol se muera de envidia,
por vernos amanecer juntos.
Que las noches sean más largas que los días,
porque estemos soñando.
Que se muera de celos el viento,
al ver rozar nuestros labios.
Que las horas se vuelvan segundos,
al estar a tu lado.
Que nos den igual los grados bajo cero,
porque contigo no exista el frío.
Que las palabras no se digan,
porque las expresemos con miradas.
Que los sentimientos no se piensen,
porque se transmitan por caricias.
Que los tatuajes sean sin tinta,
porque los únicos que valgan sean tus besos sobre mi piel.

Pero sobre todo,
que no exista el tiempo perdido,
porque sin tí, nada sería igual.

martes, 19 de febrero de 2013

Un ginebra con pasión, por favor.

Sírveme una copa, te diría, un domingo a las 6 de la mañana, mientras bailo encima del sofá, y tú, me provocas con la mirada.
-Con mucho hielo, y más ginebra que limón.
Te acercas, muy serio, con la botella de Tanqueray sin ni siquiera estrenar, para decirme: No, cariño, yo si quieres, te emborracho a besos.
Te respondería con la mirada, y seguiría bailando hasta caer rendida, mientras tú, acabas de servir los gintonics.
Me mordería, en ese momento, las ganas de tirar las copas y comerte a besos.
Los domingos por la mañana siempre me parecieron de lo más peculiares.
Mientras tú me observas, yo te pienso, y aguantábamos así las ganas de volar a cada segundo, y con volar, ya sabes a lo que me refiero.
Con la libertad que me provoca sentir tu mirada detrás de mí, yo preparo la segunda copa, y da hasta miedo decirlo, pero no de la noche, sino del día.
¿Quién dijo desayuno con diamantes? A mi contigo me vale, y cuando unos empiezan el día, tu y yo acabamos, borrachos perdidos, de ginebra y pasión.

lunes, 18 de febrero de 2013

Simplicidad

No voy a bailar sobre las dudas. Ya no.
Voy a poner al alma a hacer malabares, es mucho más sencillo así.
Nadie, habría apostado por lo que hoy estamos empezando a ser.
Pero yo sí que apuesto.
Por un baile de palabras a oscuras.
Por un sinfín de carcajadas intercaladas a besos.
Por la infinidad en las miradas.

Soñarte, cada mañana, despierta, llena de ganas de tí.
Pudimos, haberlo encontrado mucho antes, pero su momento era aquí, ahora, sin quererlo ni buscarlo, como las cosas que de verdad valen.
Era cuestión de arriesgar, de reunír las ganas de perder el miedo, de poder mantener la cautela, de elegir hacerlo bien.

Puedes, si quieres, atraparme en un suspiro que me haga embriagar. Abrazarme hasta perder el control de alrededor.
Y pensar, que podemos conseguir mucho más.

sábado, 9 de febrero de 2013

Música y a vivir.

Ella, salía de su casa los lunes por la mañana, algo desaliñada, la ropa puesta de mala manera, el pelo sujeto en una coleta a medio hacer y una expresión de indiferencia.
Se enfrentaba al día a día como mejor podía, sin entender porqué debía hacer todas esas cosas que no la hacían feliz.
Dedicar más de 20 años de su vida a estudiar, libros por aquí, exámenes por allá... Vivir dificultades que marcan el destino, haber pasado por amores inoportunos y fugaces... Haber querido más de la cuenta a quienes luego se fueron sin dejar rastro. ¿Para qué?
A ella no la servía de nada todo eso si no podía mantener la sonrisa que siempre la caracterizó.
A veces, conseguía encontrar el sentido a todo aquello, pero no sabía cómo, simplemente, eran rachas felices. Pero con miedo, con miedo a volver a esos lunes grises con un sol resplandeciente en el cielo.
Cuando llegaban esos momentos, lograba plantarse frente al espejo, arreglar un poco su larga melena brillante y darse algo de color en las pestañas, todo ello unido a una amplia sonrisa y un enorme sentimiento de satisfacción interior. Sólo entonces conseguía seguir. Poder salir a pasar una tarde de risas, cervezas y amigos, que al fin y al cabo, era lo que la mantenía radiante todos y cada uno densos días de su vida.
Seguir con alegría y rebeldía en la sonrisa, era lo que la hacía vivir todavía.

martes, 5 de febrero de 2013

El tacto de las sonrisas, las miradas del corazón.

Puede ser miedo, a un repentino cruce de cables.
A que las cosas cambien, a no dar más de lo que recibo.
Miedo, a precipitarme y no querer avanzar, a volver a fallar.
A tenerlo y no aprovecharlo, a no saber decidir, a no poder acertar.

Pero no sólo eso.
También hay ganas, de arriesgar,
de intentar avanzar, de hacer las cosas bien.
De apostar por quien merece la pena, por conseguir apartar a quien no hizo más que incordiar y hacer más difícil las cosas.
Por dejar a un lado los prejuicios, por reír, por soñar. Contigo.

Porque si el tiempo ha decidido dar un giro al pasado, digo yo que por casualidad no será.