Y ahora yo, me pregunto porqué.
Porqué, inesperadamente, los esquemas cambian, de golpe o incluso poco a poco, que a la larga es peor la segunda que la primera, estoy segura.
Porqué, cuando los inviernos te saben a tranquilidad, viene el frío y se la lleva, así, sin más.
Porqué, decimos YA NO, y pensamos joder, quiero más, aunque escueza, aunque pique, aunque joda con mayúsculas.
Porqué podemos vivir así, sin pensar, y a la vez no podernos ni mirar, joder que me muero por hacerlo, pero cuando lo hago ya no estás.
Pero, ¿sabes? Me da igual, voy a seguir así, y si se tiene que caer, se cae,
y si no, así podemos seguir, viviendo a regañadientes, entre la desesperación y la indiferencia que nos sigue comiendo por dentro.
Las noches de ensueño y de monólogos interiores, con ella, nuestra querida amiga la incertidumbre y la hijaputa de la duda, que por mucho que nos joda, siempre están ahí.
Quiero, no pensar, ni en respirar siquiera, y despertar.
¿Y el motivo? Esa p*** adicción a esa sensacion de inquietud que me invade, cuando las distancias y los miedos, se acortan más de la cuenta.
Pero lo siento, yo soy incapaz de buscarte...
domingo, 9 de diciembre de 2012
...solo, de dejarme encontrar.
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