sábado, 15 de diciembre de 2012

Solemos creer que erramos decisiones.

Despertador. Pereza. Quizá un hilo de motivación que desaparece al segundo. Venga ya, en pie, ¡vamos!
Café. Indecisión. La verdad es que siempre van de la mano, la hora del café es la hora de pensar, a no ser de que sea acompañado, ahí la cosa cambia.
Planes de futuro, más cercano que lejano, porque preocupaciones actuales hay varias.
Ahora desánimo y después euforia, esto es así.
El alma se hace inmune a las caídas, una tras otra la esperanza se va disolviendo.
Pero una vez más, la fuerza de ella aumenta, hasta tal punto de no sentir ni una mísera pizca de escozor.
Ya no duele, sólo hay fuerza y ganas de luchar, por ELLAS, por las tres.
Los baches no te hacen retroceder, a pesar de que sientas que tirarías la toalla para no cojerla más, te hacen cojer impulso, quitar importancia a esos problemas insignificantes que en ocasiones son todo un mundo en nuestra vida, quitarle peso a lo que nos pincha pero no nos duele, queder seguir teniendo un motivo para levantarte hasta el peor de los días, con la mejor de las sonrisas.

Porque si hay algo que nunca debemos olvidar, es a sonreír a pesar de que el mundo esté totalmente en contra de nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario