Son los mismos dotes masoquistas que me hacen dar un giro de 180 grados a mi vida.
Muy surrealista todo esto.
¿Que sería de la vida sin estos choques repentinos?
Me aburre soberanamente la monotonía, y cuando las cosas no van muy allá, lo mejor es darle un toque de humor al asunto.
Tan simple como barajar las cartas, y jugarlas en distintos bandos. (Sí, esta metáfora solo me sirve para entenderla a mí.)
Los días pueden complicarse, unos más que otros, pero todos afectan.
No sé si hay alguien, o quizá únicamente la experiencia es quien me ha enseñado, que caer, NO siempre es malo. Caer es lo mejor que te puede pasar, siempre y cuando cojas tu sonrisa y digas: aquí estoy yo joder, y basta ya de seguir mal.
No hay nada más satisfactorio que ver que eres más fuerte de lo que piensas, sí, más aún, y ver que aunque vengan malas rachas, todas pasan, única y exclusivamente si tú te lo propones.
Porque la fuerza está en cada uno, y yo, he decidido no desperdiciar ni una gota de esas fuerzas que tengo para vivir, con todas y cada una de las personas que forman parte de mí. Personas de verdad, con mayúsculas, de los GRANDES.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Brillar
domingo, 16 de diciembre de 2012
Cuando bailan las miradas
Menos mal que existe cordura entre tanto caos.
Los ¿y si? hace tiempo que dejaron de impulsar esas locuras repentinas, impulsos con mayúsculas.
Sí, de esto de que, con cuatro cervezas de más, te da por no parar de escribir, borrar, escribir, borrar y finalmente enviar, seguido de un instantáneo arrepentimiento descomunal.
Pero echo estaba, no había vuelta atrás.
Ahora la cosa cambia. Ahora hay cordura, una consciencia que te dice, ¡eh! tú, cuidado, que puedes hacerte daño. Entonces el escribir, borrar, escribir, borrar, pasa a ser un intento fallido de romper los esquemas. Y quizá sea precisamente por eso, por el miedo a producir un cambio de tal latitud que nos acojona lo impredecible.
Por ello ya no soy la que decide apostar por ese tipo de cambios, no necesito ser yo la que quiera cambiarlo, sino todo lo contrario, que si algo cambia, no esté en mis manos, porque el alma no esta echa para acumular intentos, y la mía empieza a estar algo saturada.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Solemos creer que erramos decisiones.
Despertador. Pereza. Quizá un hilo de motivación que desaparece al segundo. Venga ya, en pie, ¡vamos!
Café. Indecisión. La verdad es que siempre van de la mano, la hora del café es la hora de pensar, a no ser de que sea acompañado, ahí la cosa cambia.
Planes de futuro, más cercano que lejano, porque preocupaciones actuales hay varias.
Ahora desánimo y después euforia, esto es así.
El alma se hace inmune a las caídas, una tras otra la esperanza se va disolviendo.
Pero una vez más, la fuerza de ella aumenta, hasta tal punto de no sentir ni una mísera pizca de escozor.
Ya no duele, sólo hay fuerza y ganas de luchar, por ELLAS, por las tres.
Los baches no te hacen retroceder, a pesar de que sientas que tirarías la toalla para no cojerla más, te hacen cojer impulso, quitar importancia a esos problemas insignificantes que en ocasiones son todo un mundo en nuestra vida, quitarle peso a lo que nos pincha pero no nos duele, queder seguir teniendo un motivo para levantarte hasta el peor de los días, con la mejor de las sonrisas.
Porque si hay algo que nunca debemos olvidar, es a sonreír a pesar de que el mundo esté totalmente en contra de nosotros.
domingo, 9 de diciembre de 2012
...solo, de dejarme encontrar.
Y ahora yo, me pregunto porqué.
Porqué, inesperadamente, los esquemas cambian, de golpe o incluso poco a poco, que a la larga es peor la segunda que la primera, estoy segura.
Porqué, cuando los inviernos te saben a tranquilidad, viene el frío y se la lleva, así, sin más.
Porqué, decimos YA NO, y pensamos joder, quiero más, aunque escueza, aunque pique, aunque joda con mayúsculas.
Porqué podemos vivir así, sin pensar, y a la vez no podernos ni mirar, joder que me muero por hacerlo, pero cuando lo hago ya no estás.
Pero, ¿sabes? Me da igual, voy a seguir así, y si se tiene que caer, se cae,
y si no, así podemos seguir, viviendo a regañadientes, entre la desesperación y la indiferencia que nos sigue comiendo por dentro.
Las noches de ensueño y de monólogos interiores, con ella, nuestra querida amiga la incertidumbre y la hijaputa de la duda, que por mucho que nos joda, siempre están ahí.
Quiero, no pensar, ni en respirar siquiera, y despertar.
¿Y el motivo? Esa p*** adicción a esa sensacion de inquietud que me invade, cuando las distancias y los miedos, se acortan más de la cuenta.
Pero lo siento, yo soy incapaz de buscarte...
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Colapso de recuerdos
Sueña despierto, que es más productivo que hacerlo dormido.
Habla callado, que es más significativo que hacerlo en alto.
Mira con sonsisas y sonríe con la mirada, que lo dirás todo sin apenas mover un milímetro tus labios.
Sé, sé quien seas, pero sé, porque no hay mejor valor que la transparencia en uno mismo.
No des importancia a los actos consecuencia de tus sentimientos, porque si te arrepientes hoy, mañana darás gracias por haberlo hecho en su momento.
Valora cada instante, cada lugar y momento preciso, cada persona que forme parte de él, porque en cuestión de segundos, puede desaparecer de tu vida para siempre.
Pero, por lo menos, nos quedará el consuelo de que los recuerdos, siempre serán algo que nada ni nadie nos puede robar, y lo bueno de ellos, es que puedes regresar a ellos siempre que TÚ quieras.