Dicen, que la confianza se gana con el tiempo. Yo les digo que se se vallan a tomar por culo.
La relatividad del tiempo influye en la relatividad de la confianza.
Seres inertes son los que, habiendo tenido tiempo y las ganas suficientes como para ganarsela, lo han desperdiciado por poco que fuese.
Sencillamente, la confianza se gana según las ganas que tengas de conseguirla, pero si no hay algo que nos impulse a ello, esta nunca brillará.
Las oportunidades perfectas hacen que esa confianza pueda o no darse entre dos personas.
A lo largo de nuestra vida hay personas que pasan desapercibidas, personas que permanecen eternamente en nuestras almas, personas pasajeras, o incluso personas ausentes que al fin y al cabo siempre están ahí. Dentro de todos estos tipos de personas, estoy segura de que todas ellas han tenido la oportunidad perfecta para poder ganarse nuestra confianza, el conflicto está en la casualidad, si esta no se da, no hay confianza que valga, y entendemos por casualidad aquella chispa que nos enciende a la vida en el momento preciso, en el lugar y en la circunstancia exacta.
Todas las personas tienen un rincón en nuestras almas, pero al igual que la confianza cuesta ganarla, es cuestión de segundos lograr perderla.
Por ello cultivarla y conservar a las personas que nos importan, es nuestra principal tarea en esta vida.
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