Un paréntesis. Sí, un paréntesis de buenos momentos, de comodidad y estabilidad. Efímero, pero sincero. Como los paréntesis de verdad, que ocupan espacios cortos dentro de una frase y todos tienen fin, estos paréntesis de los que hablo son etapas momentáneas de la vida.
El fin de este paréntesis supone un suspiro, un favor al valor que faltaba, al atrevimiento de llevarlo a cabo.
La claridad, la brevedad y la simpleza marcan el fin de este paréntesis, que como cada cierre de una etapa, abre las puertas a un abanico de vivencias.
La palabra fin me empieza hasta gustar, porque de las experiencias estamos hechos y por ello cada uno de estos fines forman parte de mi.
Y esque dicen, que lo bueno si breve, dos veces bueno.
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