martes, 9 de junio de 2015

son-RÍE.

He pasado muchas veces por los mismos puntos del camino,
y de alguna forma me vuelvo a perder.
A veces retrocedo y retomo la vida,
otras simplemente avanzo y
me vuelvo a encontrar en esos puntos
por los que ya pasé alguna vez.
Qué raro,
que la vida te devuelva a donde una vez no quisiste estar.
Qué raro todo eso de los momentos y los lugares exactos,
lo de las coincidencias y todas esas comeduras de cabeza.
¿No somos nosotros quienes elegimos dónde estar, a dónde ir?
Já.
Tu aquí no eliges nada,
que aquí somos muy pequeños,
y la vida:
(in)finita.
No está mal retroceder si es para aprender,
si es por olvidar,
perdonar, crecer.
He retrocedido tantas que ya no se lo que avancé,
si lo he seguido haciendo
o si sigo dando vueltas sin querer.
Esté donde esté ahora, todo marcha bien,
no hace falta más que ganas, piel y versos
que recojan las palabras que esta boca quiere hacer.
Unos labios que miran, temblando,
como sin querer se acercan a tentarlos,
las palabras como miel.
Cómo brindan esas copas por lo que un día fue,
y lo que queremos ser.
Y, ¿qué queremos ser?
Qué pregunta tan ruidosa
y cómo tienta a querer
lo que siempre hemos querido, sin tener.
No sigas preguntando que no voy a responder,
solo tienes que saber:
vivir sin pensar en el tal vez, el porqué, el ayer.
Vivir, sin tener miedo a perder,
porque solo pierde el que se cree vencido
y aquí nadie ha ganado sin vencer antes el miedo
a perderse en el camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario