lunes, 11 de mayo de 2015
La libertad de ser nosotros mismos.
Hay gente que busca sin saber el qué,
que quiere sin saber por qué,
que mira sin saber a dónde,
que camina sin saber con quién,
que construye sin saber cómo.
Están aquellos que luchan por vivir,
los que viven por luchar,
los que viven por vivir
y los que luchan por querer.
Los que quieren por luchar,
los que no quieren luchar,
los que no luchan por miedo a perder,
los que pierden sin querer.
Hay quien quiere sin querer,
que se queda porque quiere,
quien se va por que no puede estar o porque debe.
Quien vive queriendo,
odiando, sufriendo, amando,
pensando, teniendo,perdiendo,
siendo, estando, pareciendo.
Hay quien mantiene cualquier verbo en gerundio
por temor a que este se escape
y no pueda volver a sentirlo,
o mucho peor,
no saber encontrar uno mejor.
Por eso hay quien ama temiendo
o por el contrario quien ama sin miedo.
Quien vive esperando y quien vive el momento.
La diferencia entre un presente simple y uno sostenido
que parece no acabar,
que parece seguir siendo presente,
siempre,
y lo siento,
pero nada dura una vida.
Están los que aman vivir,
los que dan todo a cambio de nada,
los que por ello se decepcionan una vez tras otra,
pero les da igual,
siguen creyendo que aún quedan algunos pocos,
algunos como ellos,
de esos que dan vida solo con la mirada,
solo con sonreír,
con estar o simplemente ser,
tal cual,
uno,
mismo.
Los que no tienen una pizca de opacidad,
transparentes,
que no mienten, porque hacerlo solo es complicarse la vida.
Los realmente verdaderos,
que se lanzan a la piscina sin miedo a tocar fondo,
porque si lo tocan es que solo queda subir,
coger aire y seguir nadando.
Los que tienen callo en el corazón y aún así
siguen con el masoquismo del amor,
de la amistad,
de la confianza,
porque da igual, todo cicatriza,
la cabeza olvida y el corazón sigue latiendo.
Y por eso,
están los cobardes, que son muchos,
y después, el resto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario