Se despertó.
Asustada por lo grande que le quedaba la vida,
en esos momentos.
Por los kilos y kilos de esperanza, seguridad y confianza
que había perdido los últimos meses.
Se despertó.
Y se dio cuenta
de lo mucho que tenía pendiente,
de lo mucho que había perdido.
pero sobre todo,
de lo mucho que podía ganar
con un poco de esfuerzo.
Se despertó,
con pánico de volverse a dormir
por si sus sueños se hacían pesadillas,
por si volvía a despertarse y ver
lo puta
que la vida,
había sido con ella.
Con miedo de
poder perderlo todo
sin un poquito a cambio
de lo que había dado.
Se despertó,
y entonces,
nunca más quiso volver a abrir los ojos.
lunes, 10 de agosto de 2015
martes, 9 de junio de 2015
son-RÍE.
He pasado muchas veces por los mismos puntos del camino,
y de alguna forma me vuelvo a perder.
A veces retrocedo y retomo la vida,
otras simplemente avanzo y
me vuelvo a encontrar en esos puntos
por los que ya pasé alguna vez.
Qué raro,
que la vida te devuelva a donde una vez no quisiste estar.
Qué raro todo eso de los momentos y los lugares exactos,
lo de las coincidencias y todas esas comeduras de cabeza.
¿No somos nosotros quienes elegimos dónde estar, a dónde ir?
Já.
Tu aquí no eliges nada,
que aquí somos muy pequeños,
y la vida:
(in)finita.
No está mal retroceder si es para aprender,
si es por olvidar,
perdonar, crecer.
He retrocedido tantas que ya no se lo que avancé,
si lo he seguido haciendo
o si sigo dando vueltas sin querer.
Esté donde esté ahora, todo marcha bien,
no hace falta más que ganas, piel y versos
que recojan las palabras que esta boca quiere hacer.
Unos labios que miran, temblando,
como sin querer se acercan a tentarlos,
las palabras como miel.
Cómo brindan esas copas por lo que un día fue,
y lo que queremos ser.
Y, ¿qué queremos ser?
Qué pregunta tan ruidosa
y cómo tienta a querer
lo que siempre hemos querido, sin tener.
No sigas preguntando que no voy a responder,
solo tienes que saber:
vivir sin pensar en el tal vez, el porqué, el ayer.
Vivir, sin tener miedo a perder,
porque solo pierde el que se cree vencido
y aquí nadie ha ganado sin vencer antes el miedo
a perderse en el camino.
y de alguna forma me vuelvo a perder.
A veces retrocedo y retomo la vida,
otras simplemente avanzo y
me vuelvo a encontrar en esos puntos
por los que ya pasé alguna vez.
Qué raro,
que la vida te devuelva a donde una vez no quisiste estar.
Qué raro todo eso de los momentos y los lugares exactos,
lo de las coincidencias y todas esas comeduras de cabeza.
¿No somos nosotros quienes elegimos dónde estar, a dónde ir?
Já.
Tu aquí no eliges nada,
que aquí somos muy pequeños,
y la vida:
(in)finita.
No está mal retroceder si es para aprender,
si es por olvidar,
perdonar, crecer.
He retrocedido tantas que ya no se lo que avancé,
si lo he seguido haciendo
o si sigo dando vueltas sin querer.
Esté donde esté ahora, todo marcha bien,
no hace falta más que ganas, piel y versos
que recojan las palabras que esta boca quiere hacer.
Unos labios que miran, temblando,
como sin querer se acercan a tentarlos,
las palabras como miel.
Cómo brindan esas copas por lo que un día fue,
y lo que queremos ser.
Y, ¿qué queremos ser?
Qué pregunta tan ruidosa
y cómo tienta a querer
lo que siempre hemos querido, sin tener.
No sigas preguntando que no voy a responder,
solo tienes que saber:
vivir sin pensar en el tal vez, el porqué, el ayer.
Vivir, sin tener miedo a perder,
porque solo pierde el que se cree vencido
y aquí nadie ha ganado sin vencer antes el miedo
a perderse en el camino.
lunes, 11 de mayo de 2015
La libertad de ser nosotros mismos.
Hay gente que busca sin saber el qué,
que quiere sin saber por qué,
que mira sin saber a dónde,
que camina sin saber con quién,
que construye sin saber cómo.
Están aquellos que luchan por vivir,
los que viven por luchar,
los que viven por vivir
y los que luchan por querer.
Los que quieren por luchar,
los que no quieren luchar,
los que no luchan por miedo a perder,
los que pierden sin querer.
Hay quien quiere sin querer,
que se queda porque quiere,
quien se va por que no puede estar o porque debe.
Quien vive queriendo,
odiando, sufriendo, amando,
pensando, teniendo,perdiendo,
siendo, estando, pareciendo.
Hay quien mantiene cualquier verbo en gerundio
por temor a que este se escape
y no pueda volver a sentirlo,
o mucho peor,
no saber encontrar uno mejor.
Por eso hay quien ama temiendo
o por el contrario quien ama sin miedo.
Quien vive esperando y quien vive el momento.
La diferencia entre un presente simple y uno sostenido
que parece no acabar,
que parece seguir siendo presente,
siempre,
y lo siento,
pero nada dura una vida.
Están los que aman vivir,
los que dan todo a cambio de nada,
los que por ello se decepcionan una vez tras otra,
pero les da igual,
siguen creyendo que aún quedan algunos pocos,
algunos como ellos,
de esos que dan vida solo con la mirada,
solo con sonreír,
con estar o simplemente ser,
tal cual,
uno,
mismo.
Los que no tienen una pizca de opacidad,
transparentes,
que no mienten, porque hacerlo solo es complicarse la vida.
Los realmente verdaderos,
que se lanzan a la piscina sin miedo a tocar fondo,
porque si lo tocan es que solo queda subir,
coger aire y seguir nadando.
Los que tienen callo en el corazón y aún así
siguen con el masoquismo del amor,
de la amistad,
de la confianza,
porque da igual, todo cicatriza,
la cabeza olvida y el corazón sigue latiendo.
Y por eso,
están los cobardes, que son muchos,
y después, el resto.
sábado, 18 de abril de 2015
Temet nosce
No pretendo que me entiendas, ni quiero.
Que la vida es fácil si uno quiere pero tengo el don de complicarme
y se me da bastante bien.
Busqué sonrisas donde solo había amargura y me aparté.
Me aparté de la toxicidad de quienes no pretenden seguir teniéndote,
de quienes no buscan lo mismo que tú en ellos,
de quienes no aportan pero te absorben.
Mi ley es darlo todo por quien crees que lo merece,
siempre y cuando sepa aceptarlo y agradecerlo.
Si no lo hacen, adiós muy buenas y encantada de este tiempo.
Una sociedad en la que cada uno mira por no mancharse el culo es una sociedad pobre.
Pobre en cuanto a cosas que aportar al resto.
Porque si no recibimos nos cansamos ,
pero mira, yo no estoy dispuesta a que la balanza solo tire a un lado
cuando se trata de personas.
Y daré todo lo que esté en mi mano,
de eso no te quepa la menor duda,
pero cuídalo que se estropea rápido.
Cuida la amistad, cuida el amor, cuida la fraternidad.
Que estamos ya muy hartos de personas que no valoran lo realmente bueno
y el tiempo nadie nos lo devuelve así que no estamos para perderlo.
Que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario
así que confía, solo confía porque solo queda eso.
Perdona una y no dos
porque a la segunda el tonto ya eres tú y no el que te traiciona.
Prioriza, pero hazlo bien.
No priorices egoístamente porque es lo que te apetece,
hazlo según lo que sea necesario en cada único momento.
Acuérdate de quien estuvo y de quien no también,
porque todos somos un poco despistados cuando somos felices.
Despistados, no egoístas, que egoísta es otro nivel de despiste y eso ya no tiene escusas.
Simplemente aprende, aprende a valorar lo que tienes
y a mantener lo que se merece permanecer contigo.
A cuidar lo que fácil se deteriora y a guardar lo que vale,
que a veces, si no siempre, es más que todo
Y no supliques lo que pudiste tener,
que si no lo tienes porque no hayas querido
entonces no merece la pena tenerlo.
Solo cuida de ti, para después cuidar del resto.
viernes, 10 de abril de 2015
Disfruta mientras quieras.
Frena.
Frena, para.
Que has cogido mucha carrerilla,
que vas con mucha ventaja.
Frena. Frena que te la vas a pegar.
De morros, contra la pared.
Que te la vas a pegar y entonces será tarde.
Que ya no podrás dar marcha atrás.
Frena. Que la vida es muy astuta y no perdona.
Que mejor despacito y con buena letra.
Para, por favor.
Para y mira a tu alrededor, que te lo estás perdiendo.
Frena, en seco si hace falta,
pon tus manos en las rodillas levanta la cabeza y
RESPIRA.
Ahora sí, poquito a poco recupera el tipo
y adelante.
Adelante con la vida, con las ganas, con la suerte.
Adelante y con cuidado que es tuya, está en tus manos.
Sé valiente y no lo guardes,
que esas ganas matan y solo te hacen más cobarde.
Ríe o llora cuando tengas que hacerlo, que nadie te juzgue,
y si lo hacen, pobre de ellos.
Aquí y ahora, que el mañana es incierto
y el pasado es otro cuento.
Que el tiempo solo pasa y lo pasado ya no vuelve.
Y lo que vuelve se queda para siempre
y sino muere en el intento de lo que pudo ser y no fue,
ni será.
Hay quien sigue el mismo camino siempre
por miedo a no encontrar uno nuevo y mejor,
pero dime: ¿qué es la vida sin perderse?.
Sin miedo, la vida, es.
Es tuya, es de quien quieras que sea contigo.
Es dura,
bonita,
puta,
intensa,
perfecta,
una mierda,
la vida, es, VIDA.
Es.
Mía.
Tuya.
Frena, para.
Que has cogido mucha carrerilla,
que vas con mucha ventaja.
Frena. Frena que te la vas a pegar.
De morros, contra la pared.
Que te la vas a pegar y entonces será tarde.
Que ya no podrás dar marcha atrás.
Frena. Que la vida es muy astuta y no perdona.
Que mejor despacito y con buena letra.
Para, por favor.
Para y mira a tu alrededor, que te lo estás perdiendo.
Frena, en seco si hace falta,
pon tus manos en las rodillas levanta la cabeza y
RESPIRA.
Ahora sí, poquito a poco recupera el tipo
y adelante.
Adelante con la vida, con las ganas, con la suerte.
Adelante y con cuidado que es tuya, está en tus manos.
Sé valiente y no lo guardes,
que esas ganas matan y solo te hacen más cobarde.
Ríe o llora cuando tengas que hacerlo, que nadie te juzgue,
y si lo hacen, pobre de ellos.
Aquí y ahora, que el mañana es incierto
y el pasado es otro cuento.
Que el tiempo solo pasa y lo pasado ya no vuelve.
Y lo que vuelve se queda para siempre
y sino muere en el intento de lo que pudo ser y no fue,
ni será.
Hay quien sigue el mismo camino siempre
por miedo a no encontrar uno nuevo y mejor,
pero dime: ¿qué es la vida sin perderse?.
Sin miedo, la vida, es.
Es tuya, es de quien quieras que sea contigo.
Es dura,
bonita,
puta,
intensa,
perfecta,
una mierda,
la vida, es, VIDA.
Es.
Mía.
Tuya.
lunes, 23 de febrero de 2015
Des-equilibrio
Llega un punto en tu vida en el que no necesitas más. O sí, al fin y al cabo somos avariciosos y soñadores, pero queremos sin necesitarlo.
En ese punto paras, echas un vistazo a tu pasado y abres la puerta a hurtadillas para mirar un poquito el futuro, incierto por supuesto.
Piensas. Y dudas. Dudas. Y piensas. Y así una y otra vez.
Pero mientras sonríes. Hasta que de repente algo en ti se activa y olvidas el pasado y dejas de mirar ese futuro, topándote con tu presente, que eso sí que da miedo.
Pones en una mano lo bueno y en otra lo malo, ¡joder, cuánto desequilibrio!
Entonces sigues, queriendo equilibrar un poco ese desastre, y empiezas a quitar cosas malas, porque al fin y al cabo no son tan malas. Y las buenas te das cuenta de que son demasiado buenas, que son pocas pero pesan más que ocupan.
El desequilibrio se convierte en perfecto. Tan perfecto que no necesitas, incluso tampoco quieres más. Porque todo lo bueno que tienes es tu vida, tus idas y venidas, tus absolutos y auténticos pilares que te sujetan, que te levantan si te caes, incluso en una noche de borrachera y un traspiés con los tacones. Que no te lo dicen pero sabes ciegamente que ahí están, y lo mejor de todo, que te quieren como nadie más lo hará.
Yo me quedo con mi desastre, con mi presente y con mi desequilibrio perfecto.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
.jpg)

