Háblame del cielo y luego mira tu sonrisa, esa sí que es infinita.
Describir diezmil encantos diferentes es más difícil que pedirle al mundo que se acabe para yo seguir contigo.
Pero puede ser más simple que perderme en tus suspiros y despertar queriendo más.
Me quedo con la vida y tu virtud de saber esperar y dejarte querer.
Te dejo, si quieres, memorizar cada milímetro de mi piel, las coordenadas de mis lunares tambien.
Pretendo que te pierdas en cada respiro de amor, en cada mirada llena de vida, en cada una de las sonrisas tan llenas de ganas de tí.
Coge una cerveza, mi vida, que podemos celebrar con ella todo lo que hoy somos y lo que seguiremos siendo mucho tiempo más. Me beberé de tus labios la espuma que deje cada sorbo que des, y por cada uno pediré un momento más contigo, pero de esos que saben a verdad, complicidad y falta de miedos.
Que esos somos tú y yo.
Esos que sienten más que dicen y dicen más que callan.
Y que temen sólo por no vernos sonreír.
No hay comentarios:
Publicar un comentario