Dicen que el 2013 ha sido un año duro, un año invadido por los problemas económicos, la corrupción política, la crisis económica y sobre todo la crisis social, la crisis de valores. Un año donde la falta de trabajo estaba a la orden del día, donde para muchos llegar a fin de mes era todo un récord, donde los que conseguían tener estudios universitarios eran todos unos privilegiados, donde aprender inglés era requisito mínimo para ser alguien de provecho.