viernes, 24 de mayo de 2013

Sin trabas ni impedimentos.

Dime que sabrán ellos del verbo querer, si no saben lo que es tenerle de frente.
Si no saben lo que es su sonrisa en un colapso de las mías. Tampoco lo que es cogerle de la mano y pasarla por encima de mis hombros andando por la calle. O simplemente mirarle y pensar en qué sería de mí, si algún día decidiera optar por los puntos finales.
Qué idea tendrán ellos de lo que significa tenerle y apenas sentir miedo, del tenerle celos a las noches por pasarlas todas con él  antes que yo, y de los amaneceres ni te cuento.
De lo que significa su apoyo cuando caigo y su mano para seguir con ello.
De lo que es mirarle mientras no es consciente. De lo que es no poder pasar más de cinco minutos enfadados e inevitablemente romper a reír.
Y dime una vez más, que sabrán de ello, si el querer no ocupa espacio, y mucho menos, tiempo.

martes, 14 de mayo de 2013

Depende del día o depende de tí.

De cerca y de lejos.
De frente y de espaldas.
Viendo o sin verte.
Tocando o sin poderlo hacer.
Hablando o pensando.
Riendo o llorando.
Escribiendo o leyendo.
Con y sin pros.
Con y sin contras.
Bien y mal.
Mejor y peor.
Más o menos.
Pero siempre queriendo...

También en silencio, o gritándolo en versos.
En alto o en bajo.
Escrito o hablado.
Pensado y callado.
Pasivo o sentido.
Triste o alegre.
Con miedo o con ganas.
Con celos. Sin ellos.
Con pausa, con prisa.
Con risa y con vida.
En blanco y en negro.
También en color...

De una o de miles,
pero de todas las formas,
te quiero.

domingo, 12 de mayo de 2013

Incertidumbre escrita en tu piel.

Cuando uno coge velocidad, el otro se prepara para el relevo, y así el equilibrio se mantiene en perfectas condiciones.
Cuando uno cae, el otro está ahí para hacer que no sea más que un tropezón sin importancia.
Me tienes, y creo que te tengo. Porque quiero tenerte. Porque quiero seguir contando noches, días, semanas, meses, minutos y segundos que me dejen sin aliento.
Cometer el delito de que lo más lejos que estés de mí sea a dos centímetros de mis labios, y arriesgarnos a ello durante mucho tiempo más.
Tenerte en sueños más que en mi almohada es difícil de llevar, pero prefiero soñarte a que la única pesadilla sea estar sin tí, porque mira, a estas alturas no creo que pudiera soportarlo.
Deshechar cualquier indicio de rutina monótona, haciendo de cada día a tu lado uno nuevo, pero sobre todo diferente, y si queremos, especial también.
Y si nos lo proponemos, podemos juntar miradas, abrazos, besos y caricias, pero únicamente con la complicidad de guinda, para que el cóctel, sea perfecto joder.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Sin tí no.

No hay más palabras que los besos que nos damos, ni más verdades que nuestras miradas.
Soy capaz de sentirlo todo en un solo suspiro, porque mira, no se que has hecho conmigo, pero desde que te tengo soy otra convertida en delirios de tí.
Una sola caricia, una sola mirada, una sola sonrisa bastan para saber que estás ahí, que no te vas, que te quedas conmigo dejándome quererte cada dia un poco más, y mejor.
Puedo echar la vista atrás y hoy decir que somos otros nuevos, otros juntos, otros dos.
Otros mejores, otros más vivos, otros cada dia más nosotros.
He cogido velocidad y lo siento, pero no puedo frenar, ni quiero. Solo pretendo llevar al límite este vaivén de debilidades que me hacen continuar, si es que existe límite, porque aquí, no hay fronteras que permitan pausa alguna.
Solo sé escribirte por las noches, porque es cuando me faltas, cuando el frío invade mi cama y la habitación se llena de ganas de tí. En cada minuto de distancia está mi ansia de volverte a sentir cerca, porque cuando lo estás, toda circunstancia exterior pierde sentido, siendo lo único importante ese momento entre los dos.
Pediría, que se apagase el mundo y quedarme a solas con tu cuerpo, que me tiene sumida en un sinfín de sensaciones, con tus labios y tus manos, con tu espalda y con tu piel.
Contigo, conmigo y con la vida por delante. Siendo tú más yo, yo más tú, y más los dos.

            Porque ya son tres, y espero más.