Conozco de sobra tu mirada.
He conseguido descifrarla.
He conseguido también hablarte a través de la mía.
Conozco lo suficiente tus palabras.
Sé cuando guardan sinceridad y certeza.
Sé también lo precisas y calculadas que son cada una de ellas.
Conozco, lo justo, tu ritmo cardíaco cuando estás conmigo.
Puedo saber cuando está a punto de darte un vuelco.
Puedo saber también cómo estabilizarlo en cuestión de segundos.
Conozco, y podría calcarlo con los ojos cerrados, las comisuras y el relieve de tus labios.
Soy capaz de sentir a través de ellos.
Soy capaz también de vivir de tus besos.
Que sabes que soy tan transparente como el agua.
Porque puedo equivocarme pero no te engañaría.
Puedo girar bastante más deprisa de lo que luego tardo en equilibrarme.
Puedo maltratarlo todo aunque lo quiera,
y hay cuando no tengo nada y puedo con todo,
y hay cuando no puedo con nada y, además, no lo quiero.
Que el "se mira pero no se toca" equivale al "se siente pero no se entiende" y mírame, haciéndome un hueco en tu vida, tocando lo que se mira y entendiendo lo que se siente.
Y que al fin y al cabo, soy solo el delirio en ayunas de nuestras intenciones reflejadas en miradas. Solo eso, solo reacción, solo sentimiento.
sábado, 30 de marzo de 2013
Ingenuidad en las miradas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario